Buenas noches a todos:
Antes de comenzar, agradecer a la comisión de festejos su compromiso con el pueblo, pues si no fuera por vosotros no tendríamos fiestas este año. Todos sois jóvenes y creo que estáis dando una gran lección de voluntad por mantener vivas las fiestas. ¡Que siempre tengáis ánimo para que este pequeño pueblo tenga siempre unas grandes fiestas! Agradecer también a José Roza el que se haya acordado de mí para estar hoy con vosotros. Cuando empecé a escribir este pregón no sabía todo el bien que me supondría, porque no imaginaba que podría recordar tantas anécdotas, personas y vivencias.
Una vez finalizado pienso que si no se me hubiese dado la oportunidad de hacerlo seguiría en mí día a día y no habría podido rememorar tantas cosas buenas, graciosas e inclusive tristes que he vivido en estos años y en este pueblo que ha sido siempre mi hogar.
Hasta mis hijas me comentaron al escuchar lo escrito que muchas de las cosas narradas no las habían oído nunca.
Pienso que más que un pregón lo que quiero leeros hoy es la vida vista a través de los ojos de una simple vecina de este pueblo.
Espero que sea entretenido y que paséis unos momentos tan agradables como yo al recordarlos.
La verdad es que jamás pensé estar aquí contando alguna vivencia de cuando era joven y de ahora que ya no lo soy tanto.
Hace más de 40 años que estoy trabajando en la farmacia; de aquella este pueblo tenía muchos habitantes, la pregunta que muchas veces me hago es la siguiente: ¿A cuántas personas atendí y cuántas faltan en mi lista en todos estos años? Entre ellos mis queridos padres; cuantos sacrificios para hacer una casa que Don Isaías bautizó como el Purgatorio y no se equivocó, pues para mis padres, por desgracia, sí que lo fue. Nunca los olvidaré. Recuerdo también cuando venía de la escuela y tenía que ir a peñerar arena y meterla en el horno para que secase para que al día siguiente los albañiles pudieran revocar las paredes. Recuerdo que mi abuela Herminia que tanto nos ayudó y que tanto nos quería, me decía "a fía, tienes la cara del color de la arena".
De aquella vivíamos en casa Geromo, y recuerdo a Araceli por Reyes, que no sé que llevaría aparte de las madreñas, pero lo que podías escuchar del ruido que hacía, en vez de tres Reyes, parecían seis con sus correspondientes pajes.
También recuerdo que solía estar con ella detrás del mostrador, intentando ayudarla a vender, seguro que lo que hacía era estorbarla, pero sé que jamás me riñó. Siempre que venía por la farmacia me lo recordaba.
A los que también recuerdo con cariño son a Pepín y Manuel Viso, "Manolín" para la mayoría, aunque yo siempre le llamé Manuel. Cuantas tardes pasó conmigo en la farmacia, se sentaba junto a mí y me preguntaba: ¿Berta, te molesto? Yo le decía: No Manuel, estate tranquilo. Si llegaba cabreado nunca le decía nada y poco a poco se tranquilizaba. También me comentaba: Cuando sean les 6 avísame para merendar, y me enseñaba todo orgulloso lo que su hermana le había preparado. Cuando terminaba de merendar se inquietaba y quería marchar, pero hasta que yo no le decía que podía ir a dar una vuelta no se movía.
Hay una canción que se titula "Carretera de Colloto77 que cuando la tarareo siempre recuerdo a Manuel pues no sé cuantos kilómetros haría, unas veces corriendo y otras andando por esta carretera. Se me ocurrió esta letra y le puse por título "Carretera la de Tuilla77 y dice así:
Carretera la de Tuilla,
Carretera la de Tuilla
La que Manuel paseaba
La que Manuel paseaba
Llovía más que llovía,
Pero él non se moyaba.
"Este pregón es un poco raro", pero es mío.
Si yo fuese alguien importante le pondría una placa en la estación, pues desde Gijón a Laviana le conocía la gente (siempre iba al tren a pedir la pesetina) y a Pepín en el Hogar habría que ponerle otra, porque allí la gente le quería y fue feliz. Podría contar infinidad de anécdotas sobre ambos, pero lo más destacado sería que podías llamarlos AMIGOS, con mayúsculas, pues jamás te criticaban, tan sólo te querían.
La juventud de hoy día tenéis suerte y creo que como no conocisteis la vida de antes no le dais importancia a lo que tenéis. Por ello me pregunto: ¿Cuándo se pasaba mejor antes o ahora? Tenéis que perdonarme, yo creo que antes y os diré porqué. Al no haber coches teníamos que discurrir lo que podíamos hacer para pasarlo bien, de ahí se empezaron a forma guateques; encima de la Confitería de Olga había uno, allí conocí a Félix, entonces no lo sabía pero hoy doy gracias a Dios porque aquel día me toco la mejor lotería.
Una vez nos juntamos unos cuantos, decidimos formar un club al que llamamos Club Urán; Agapito nos alquiló el sótano que estaba detrás de Casa Segundo. Para arreglar el local del Club, decidimos, por las fiestas de Tuilla, que de aquella se celebraban en el Campo de Fútbol, pedir a Soledad el bajo y poner un "chigre". Recuerdo que cada uno ponía un precio distinto a cada tapa que salía de la cocina y los "cacharros", sobre todo de noche, cada hora que pasaba también subían de precio. La gente se portó magníficamente con nosotros, pues nadie se quejó y marchaban contentos. Así pudimos poner el suelo al sótano y comprar un tocadiscos.
El Club iba muy en serio, hicimos carnets de socios e incluso unos estatutos. Un apartado indicaba que las parejas, al bailar, no podían arrimarse, sino se les llamarla la atención; así que allí me teníais a mi diciendo a alguna pareja que otra que se separasen un poco. Pensándolo ahora creo que sólo me faltaba la sotana.
También recuerdo las fiestas que habla en todos los pueblos vecinos y cuanto las echo de menos. A las 10 habla que estar en casa, pero daba igual porque lo pasábamos en grande; era fantástico. De las fiestas de Tuilla echo de menos los carruseles, eran un gran aliciente para los neños y no tan neños; pienso que de aquella habla más unión entre la gente, y aunque tragásemos polvo el Campo Fútbol estaba a rebosar. También echo de menos oír cantar a la gente, por ejemplo, cuando las mujeres estaban haciendo las cosas de casa siempre cantaban, tengo oído cantar a mi madre mil veces. Cuando sallamos a merendar, en cualquier fiesta, en les bodes, después de comer, siempre se cantaba. Nada más empezar unos, seguían otros en plan de piquilla, haber quien lo hacía mejor.
La pregunta que me hago es ¿cantar demuestra que hay alegría? Yo creo que sí. Entonces ¿por qué no oyes cantar ahora, ni en bodas, ni en fiestas ni siquiera en las casas? Por eso digo que antes se pasaba mejor, no teníamos este estrés de ahora ni tanta tele, a algo hay que echar la culpa ¿no? aunque no sé si esta respuesta es la acertada.
En la farmacia entré gracias a cuatro grandes amigos, que son Don Severino, Chelo, Vicente y Maree. Estas cuatro personas salían con nosotros en la pandilla, de ahí que al ser ellos amigos también del farmacéutico, que era Canseco hablaron con él y entré a trabajar hasta hoy. Probablemente nunca les haya dado las gracias y desde aquí quiero dárselas de todo corazón. No puedo dejar de mencionar a Nardo pues a muchos nos vio nacer, y también nos ayudó a traer al mundo a muchos de nuestros hijos. Cuando tenía que curar a alguien podía matarlo del dolor pero no había herida que se le resistiera, era un fenómeno.
Hice guardias, cuantas veces nada más llegar a casa tener que dar la vuelta. Luego por la noche, si sentía ladrar al perro ya sabía que me tenía que levantar. Picaban a la puerta y decían "Berta, soy fulanito" y con linterna en mano, porque de aquella no había ni una luz detrás del café, iba a la farmacia y atendía a quien lo necesitase. Recuerdo una vez que me llamaron y al preguntar por la receta me dijo el enfermo que no tenía receta que sólo quería palos para las orejas. ¡Casi le mato!, pero ya que estaba allí se los vendí. Nunca tuve miedo de ir por la noche, pues en los bares siempre había gente y de aquella ¡sí que había bares en Tuilla!
No puedo dejar pasar la oportunidad de dar las gracias a Encarnita la de teléfonos, pues hizo todo lo posible para que me instalaran el teléfono y así la gente ya no tenía que venir a buscarme a casa.
El Cuartel de la Guardia Civil, seguro que soy una de las pocas personas que lo echa de menos, porque si había alguna persona extraña o aparcada mucho tiempo sin salir del coche, llamaba al cuartel y al instante y disimuladamente pasaba un guardia y se informaba de quiénes eran y yo quedaba tranquila en mi trabajo. Ahora si veo alguien, vamos a decir "raro", igual cierro con llave, aunque sea de día.
De aquella vender preservativos era rarísimo; había un cliente que entraba y me decía: "Berta, 6 supositorios". Yo envolvía los 6 preservativos en la rebotica, vamos, en la parte de atrás de la farmacia. ¿Cuántos guajes nacerían con esos preservativos? Costando 5 pesetas la goma no podía ser muy buena.
Trabajando en la farmacia hice de peluquera, cortaba el pelo a muchas personas: a Canseco el farmacéutico, a los médicos, al cura...Los dejaba como rosas porque volvían una y otra vez. También puse inyecciones a tanta gente que ya perdí la cuenta. En esto tengo que dar gracias a Dios, ya que nunca me encontré con ningún alérgico porque sino a estas horas seguro que estaría en Villabona.
Son muchos años y siempre me gustó mi trabajo, procuré siempre tratar a todos por igual; sino fue así y alguna persona se sintió ofendida, desde aquí y públicamente le pido disculpas. Ahora que ya soy mayor tengo menos aguante y espero que lo comprendáis.
También me gustaría mencionar a Pandiella que está aquí otro año más en este pueblo al que tanto quiere y que lo demuestra día tras día con sus actos; por ello pienso que se le debería hacer un gran homenaje, pues creo que se lo tiene bien merecido. Tengo que contaros que Pandiella estaba empeñado en que yo fuese cantante. La primera presentación que me hizo fue en el cine de Tuilla, allí canté Canción Española; siempre recordaré la cantidad de personas que asistieron, no se cogía.
El silencio era tan grande que podía escuchar los latidos de mi corazón. Tanto los aplausos que me brindaron como el silencio durante toda la actuación jamás los olvidaré. La segunda actuación que recuerdo en este pueblo fue en el Campo Fútbol por las fiestas. Actuaba "Alonso y su conjunto", una de las mejores orquestas de aquellos años; tres de los componentes eran de Tuilla: Julio Estrada, Pancho y Manolo Blanco y como no, también estaba el ya desaparecido Altable de los Stukas; este último fue el que me presentó. Yo canté dos Asturianaes con gaitero incluido. Al día siguiente, recuerdo a Manolo "el Vinotero" que me dijo: "no es por darte coba, pero desde la vinotería pensé que era un disco", por esto no lo olvido.
Quiero recordar en este pregón a Flor y Leontina los del "Hogar" y también a Pepe y Mari los de la "Confitería". En el Hogar Leontina siempre estaba dispuesta a prepararnos lo que más nos gustaba: patatas fritas, adobo y huevos. Muchas veces, desde la farmacia, la llamaba y me llevaba chocolate para merendar que también me sabía a gloria.
De la "Confitería Pepe" recuerdo que parábamos toda la pandilla y yo siempre le ponía a caldo porque no encendía la estufa y estaba frío como un demonio. Así que mi pandilla iba primero y cuando Pepe me veía llegar prendía la estufa para no escucharme retoldicar. Unos de Mosquitera y un chaval del Molín que paraban muchísimo en la confitería, se disputaban la casa que estaban haciendo Pepe y Mari porque decían que allí dejaban toda la paga y por lo tanto la casa era de ellos.
Pepe tenía una perrina llamada "chispa" y le enseñó que si decía: "Del pobre" no comía y si decía "Del rico" no dejase nada. Él tenía por costumbre comer en la Confitería y tuvo que ir un momento a la cocina, aunque no recuerdo quién fue en este instante, alguien dijo a "chispa": "Del rico" y Pepe se quedó sin cena (aquello fue una anécdota que duró mucho tiempo).
Después de marchar Don Severino para Nava, pasaron muchos médicos por aquí, una de ellos fue Rosa, a la cual se le antojó hacer una comida para unos cuantos colegas suyos. Me preguntó que quien nos podía vender un burrín y fui con ella a comprarlo a Alicia la del freno.
Lo preparó Vina la de Hermógenes, que como cocinera había que posarle la gorra.
Félix y yo también fuimos invitados y doy fe de que el burrín estaba de miedo.
Otro día Félix nos dijo que su hermano le había regalado un conejo para comerlo la pandilla.
Nos lo cocinó Ángeles la de Moisés.
El llamado conejo también estaba bárbaro pero una amiga empezó a miagar, pues claro, era gato. Recuerdo que otra no murió de milagro del asco que le dio, se puso malísima.
Como podéis comprobar de aquella no hacía falta bajar a La Felguera a cenar, porque si había bares, también teníamos las mejores cocineras. Mere en Casa Segundo, Chelo la del Café, Olga la de Tino, y las ya mencionadas antes, posiblemente me quede alguna más, así que ruego que me perdonen.
Formamos un coro, me gustaría dar todos los nombres de los que lo componíamos pero como se haría largo, me van a perdonar porque siguen siendo grandes amigos y voy a contaros algo que nos pasó.
En una misa con el Sacerdote Don Hilario, cantábamos en el altar, lo poco que entiendo de música es de oído, pero yo dirigía.
Al dar la entrada en una canción, dos de los componentes empezaron a destiempo. ¿Qué ocurrió? Que se formó tal comedia que el cura no nos dejó cantar más, y allí, cara al público y muertos de risa, estuvimos toda la misa.
Luego nos puso verdes, pero a la gente que había allí les encantó.
No puedo olvidar contaros lo de mi última afición que es el fútbol.
Decir que de fútbol no entiendo nada, lo que entiendo de este deporte es cuando veo un partido y no me aburro.
Pero esta temporada 2006-2007, fue especial y lo hicieron posible un entrenador llamado Bango junto con su ayudante Javi, que lograron que estos jugadores comprendiesen que podían ser los mejores, como así fue.
Y esto, queridos vecinos y aficionados de este deporte, no se puede olvidar.
Una persona dijo que después del último partido se acabó todo, no estoy de acuerdo.
Pues unos equipos pasen desapercibidos y otros hacen historia, y el equipo de esta temporada ¡vaya si la hizo!
Del entrenador Bango, junto con Javi, siento mucho que no se quedasen en este pueblo, pero también creo que cada persona tiene derecho a elegir lo que más le convenga. No engañó a nadie y dio su respuesta en el plazo establecido, así que personalmente creo que es de bien nacidos ser agradecidos y yo creo que tenemos que quedarnos con lo bueno y es que el Club Deportivo Tuilla jamás estuvo, en toda su historia, donde se encuentra ahora.
Jamás en todos los años que tengo mandé escrito alguno a ningún sitio.
Hoy creo que tuve valor al mandar a "Cartas al director" lo que me dictó el corazón.
Sabía que me exponía a que a algunos les diese risa o que dijesen "Mira esta por donde nos sale", si fue así no me importa, porque este equipo merecía eso y mucho más.
Porque esta temporada, como ya dije, quedará en la historia del Club Deportivo Tuilla.
No se puede olvidar el último partido, que además de ser uno de los más emocionantes, también lo ganaron. Gracias querido equipo, gracias por todo lo sucedido en ese día, pues para mí sí que fue especial. Muchas personas saben por qué digo esto y también les pido me disculpen por no haber estado a la altura.
Sin pretender hacer de menos a ninguno de los componentes de la directiva, a los que también les doy las gracias por su labor, quisiera destacar a Tere, la cual realiza uno de los trabajos más duros y menos agradecidos que es la cocina, y que bajo mi punto de vista lo hace realmente bien.
No puedo pasar por alto que cuando salía del campo vi al "Guaje", me pareció que salía triste, y cosa rara, salía solo. Berta y Claudio, mis hijos, le preguntaron si podían hacer una foto con él y muy tranquilo dijo que sí.
Personalmente se lo agradecí porque mi nieto Claudio está loco con David.
No me atreví a darle un beso pues tiene que estar arto de la gente, lo que sí le dije fue que haber si fichaba para el Madrid pues no tenía gana de aguantar a Dorita y a Félix viendo los partidos otra temporada.
Gracias "Guaje" por llevar el nombre de este pueblo de Tuilla con el orgullo que lo haces. Que por mucho dinero que ganes sigas como hasta ahora, sencillo, y nunca olvides el pueblo que te vio nacer.
Por último, tengo que decir algo que desearía de todo corazón. Ver el castillete del Terrerón, sin maleza, limpio, que fuese como un faro para este pueblo minero para que jamás olvidemos lo que somos la mayoría, hijos de mineros y sentirnos orgullosos por ello.
Creo que muchos chavales ni saben que por este pozo salieron miles y miles de hombres, la mayoría con silicosis. Cuántas de éstas personas atendí, sintiéndolos respirar, para mí era como si a mí también me faltase el aire.
La pregunta que siempre me hago es ¿por qué siendo Mosquitera y el Terrerón, los pozos que primero se cerraron, no se acuerda nadie de ellos?
Leo en el periódico, cada pozo que se cierra, se hacen escuelas taller, museos o muchas otras cosas, lo cual me alegra, pero en éstos ¿Por qué no? ¿Dónde podría acudir para recibir una respuesta?
Ya para terminar, sólo espero no haberos aburrido, fue todo tan deprisa, casi de un día para otro que los nervios no te dejan pensar En este pregón nombré a varias personas pero me faltan muchas más, que yo sé lo que me apreciaban porque eran persones agradecidas y cariñosas.
De joven igual no se aprecia el verdadero sentido de la amistad, pasas más de todo.
Al hacerte mayor y ver los días y los años pasar te das cuenta que al nacer empiezan unas vacaciones, las que hay que aprovechar pasándolo lo mejor posible, aunque haya días oscuros, otros pueden ser nublados pero el sol tarde o temprano también sale y hay que aprovecharlo, como estas fiestas que nos brindan esta comisión de jóvenes para los que os pido el más fuerte aplauso.
Gracias a todos por estar aquí.
¡Ah!, una cosa más, quería pedir un favor a Pandiella y es que nos deleite como él dice con el monólogo "Un Duro al año"
Cita ISO-690:
Presa Robleo; Berta. 2007. Pregón de las Fiestas de Tuilla. 2007. tuilla.org. [En línea] 26 de Agosto de 2007. http://www.tuilla.org/documenta/portfolios/2007/pregon.html
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